Amor Preescolar
Su nombre era (es) Bruno. Su apellido recordaba a los brócolis (parece que eso es una constante en mi vda, ya van a entender el porqué). Era mi compañerito de preescolar y el primer argentino (desde mi regreso de Barcelona) que me generaba algo parecido al amor. A esa edad (5 arañando los 6) dudo de que podamos hablar de mariposas en el estómago, o de calores trepando a nuestros cachetes o de sequedad de la garganta. Estábamos más preocupados en jugar a la mancha o en participar en el acto de fin de año...
Ya de más grande, me enteré que trabajaba en una pizzería cerca de casa y que hacía el reparto. Llamé para pedir una pizza pero no me la trajo él. Sin embargo, volví a verlo. Y morí de amor. Definitivamente el paso de los años le sienta bien.
N. de la B.: Nombre a retomar más adelante, Willy.


2 Comments:
creo haber entendido lo del brócoli... je!
Sabía que ibas a hacerlo... pero te juro, este flaco Bruno tenía un apellido re parecido a brócoli tb!!
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